Pages Menu
TwitterRssFacebook
Categories Menu

Escrito por el Mar 11, 2017 en Galería, Gremial, Secretarias

OFICIALES DE JUSTICIA EN LA MIRA. UNA PROFESIÓN DE RIESGO

OFICIALES DE JUSTICIA EN LA MIRA. UNA PROFESIÓN DE RIESGO

Disparos, piedrazos, puñaladas son algunas de las cosas que vienen soportando estos funcionarios judiciales tanto en carne propia como a terceros o partes, en ocasión de las distintas diligencias que los incumben. Recordamos que los Oficiales de Justicia son los encargados de efectivizar las ordenes o mandatos judiciales emanados de los jueces tales como: lanzamientos, exclusiones y reingresos del hogar, reintegro de menores, inventarios, clausuras, embargos, secuestros, constataciones, posesiones e intimaciones de pago.

Los hechos de violencia se dan con enorme frecuencia. En los últimos tiempos se produjeron hechos preocupantes de violencia en el marco de diligencias en las oficinas de Quilmes, Avellaneda, La Matanza y el último de ellos sucedió en Esteban Echeverría en donde un Oficial de Justicia sufrió una herida en un brazo por un disparo de escopeta que se produjo por parte de un morador de una vivienda donde el Oficial de Justicia cumplía con una diligencia.

Como dijimos no es un caso aislado, podemos citar varios en los últimos meses, por lo cual, el tema en cuestión, es que debería rediscutirse y rediseñarse el modo de contemplar esta tarea tan particular como riesgosa.

Nuestra experiencia nos indica que luego de la jubilación de estos agentes, es muy baja la tasa de sobrevida y entendemos que existe un nexo causal entre tarea y deterioro de la calidad de  la salud, que incluye no solo la alta probabilidad de un fallecimiento más temprano, sino el padecimiento de distintas enfermedades profesionales, muchas de ellas de origen psicológico y/o psiquiátrico.

Esta situación debe abordarse urgentemente para asegurar la salud de estos agentes para lo cual proponemos una serie de medidas tendientes a amortiguar el impacto de la tarea en la salud de los Trabajadores Oficiales de Justicia.

1.- Capacitación: Debe estar orientada a preparar física y psicológicamente para afrontar la tarea diaria. Hoy no existe ningún tipo de formación previa al desempeño de la función, por lo cual, el agente, se encuentra de pronto arrojado a un escenario para el cual no se lo ha preparado y lo que es peor en el centro de una situación violenta en donde debe por momentos ordenar y por momentos  mediar, mientras al mismo tiempo cuidar su integridad física, sin ningún tipo de elemento de protección,llámese chaleco antibalas o lo que fuera. Es tan precaria la forma en que deben desempeñarse que no se instruye al agente sobre como posicionarse físicamente  frente a una hipótesis de conflicto supongamos armado. No existe ningún tipo de protocolo diseñado tendiente a protegerlo y cuando no existen protocolos lo que abunda es la improvisación que sobreexpone la vida fruto del desconocimiento.

En ese sentido para nuestro empleador no parece haber diferencias, es lo mismo trabajar en una Oficina de Mandamientos y Notificaciones, en la mesa de entradas de un Juzgado o tribunal, en el despacho de las causas, en la receptoría, archivo o en las tareas de los peritos judiciales, no discrimina funciones. Como vemos la imprevisión es la regla.

Debe intervenir necesariamente en esta capacitación que se propone, por lo menos dos tipos de profesionales, uno de ellos un licenciado en seguridad y el otro un psicólogo ambos con el objetivo de entrenar a los agentes para protegerse de la violencia en la tarea cotidiana.

2.- Jubilación  anticipada por tarea riesgosa: la exposición al riesgo diario, a la tensión y a la violencia, traen aparejadas necesariamente una merma en la salud de quienes la padecen, lo cual también acorta su expectativa de vida. Esta situación encuentra como respuesta en casos análogos en la jubilación anticipada de quienes se ven expuestos a factores que cotidianamente atentan contra la integridad psicofísica (Trabajadores de subterráneo, docentes, minería, fuerzas de seguridad, bomberos, etc.). Estimamos que debe enviarse con urgencia un proyecto de ley a la legislatura en el cual se disponga la jubilación anticipada de la tarea por insalubre. En ese sentido estimamos por analogía que la edad jubilatoria debiera ser 55 años de edad.

Debemos ponernos a trabajar ya en este sentido, a fin de lograr las respuestas de manera urgente, ya que le va la vida a los compañeros en esto y los afecta no solo a ellos, sino a su entorno familiar.